La Pinta

                                                       

No creo que nadie de habla hispana desconozca el nombre de las tres carabelas que Colón usó para descubrir América y tampoco creo que no haya quien saque algún pero a algo tan simple pero tan importante, desde que no eran tres carabelas porque la Santa María era una nao a que no fue el primero, a otros aspectos más discutibles pero que sin duda, cambiaron el mundo.

Polémicas aparte, estamos aquí porque probablemente has visto un QR que te lleva aquí donde detallo la construcción de la Pinta desde planos (Amati) con maderas recicladas. 

Sin ánimo de repetir todo lo que se puede encontrar por ahí sobre el barco y que la Wikipedia cuenta bien, me voy a centrar en resumir un poco el proceso de construcción asumiendo que en este mismo blog está la entrada de la Niña y ciertamente son muy parecidas en construcción estando la gran diferencia en el velamen ya que mientras que la reproducción de la Niña la hice pensando en cómo salió de Palos, con velas latinas (triangulares), la Pinta, según parece desde el principio, tenia un velamen cuadrado en sus dos palos delanteros (trinquete y mayor) y triangular en la mesana.

No obstante, sí creo interesante decir que era un barco rápido, fue desde el que primero se divisó tierra aunque Colón dijese otra cosa, que a la vuelta, fue el primero en llegar recalando en Baiona y que desafortunadamente queda muy poca información posterior de sus andanzas porque en esa época no eran conscientes de lo que habían hecho y el espíritu de coleccionismo es posterior.

Volviendo a la maqueta, esta vez he perdido menos tiempo haciendo a escala las impresiones de las plantillas de la quilla y las cuadernas  y he seleccionado un poco más el contrachapado para que fuese más fácil ensamblarlo sin romperlo.



También he seleccionado la madera de las tablillas por color y grosor para ver si puedo evitar el segundo forrado del casco.




La cubierta principal la he montado sobre una plantilla de cartón. Es más fácil que montarla sobre la cubierta como hice en la Niña pero le ha dado un grosor suplementario que tenía que haber tenido en cuenta inicialmente.


El forrado, aunque ha habido alguna mancha de pegamento, ha quedado mejor y he optado por teñirlo en roble y envejecer con betún de judea (al agua). Los cintones los he oscurecido más que el casco pero también es pino. Hay una diferencia en la barandilla del castillo de popa respecto a la Niña. En teoría, la Pinta era un poco mayor.




Esta vez las bisagras del timón son tiras de aluminio de una lata de refresco en vez de papel de lija de la Niña.

Los enjaretados han sido más fáciles también al igual que las anclas.


Hay un detalle curioso al ver la escala ya que según los datos, la eslora (longitud total) era de 20 metros y el plano a escala 1:63 hace que lo que parece una puerta para pasar a la cámara de la caña bajo el castillo de popa resulte muy pequeña. Ciertamente las escotillas de acceso a los barcos pequeños/medianos no son muy altas y por otro lado, en la reproducción que hay en el Muelle del Descubrimiento (Huelva), esa parte ni está cerrada. Al poner unos muñequitos de maquetas de tren en escala HO (1:87), desde luego por esa puerta no hubiesen bajado por lo que la rehago todo lo más alta que puedo.

 

Las siguientes ya son fotos de detalles de ciertas partes, no creo necesario detallar cómo se hace.


 

La buenaventura con la vela latina


El trinquete con el bauprés. Mucho sitio no tenían para manejarse en cubierta. Además las vigotas en ese tiempo, dada la madera de la que disponían y sobre todo la baja calidad de los cabos, eran enormes comparadas con las actuales donde los materiales están a otro nivel.
  
 

Detalle del mástil que realmente son dos unidos por cabos. Hay que tener en cuenta que los usaban no solo para soportar las velas. Amarrados a puerto se usaban como grúa para cargar y descargar bultos voluminosos.

Detalle del palo mayor y sus maniobras con un tipo descansando :)

 

Detalle de la proa con la maniobra. He puesto un muñeco a escala



Detalle del castillo de popa con un muñeco a escala.


Antes de meterlo en vitrina le hice unas fotos que posteriormente he pasado por las IAs para quitarles el fondo y realzar la iluminación. Algunas son espectaculares pensando que es barco de madera reciclada de 40 cm de eslora

 




Y en vitrina, sola y junta con la Niña. Esta vez la vitrina me ha dado mucho la lata y no estoy muy contento de como ha quedado. El material era muy fino y creo que peor que en otras ocasiones. 






En resumen, cerca de 90 horas para recrear algo impensable en la época, cruzar el Atlántico sin radio, ni GPS ni vitaminas ni materiales de alta resistencia, etc. y sobre todo, volver sabiendo lo que tenían de travesía. Creo que antes de criticar todo lo relacionado con el descubrimiento deberíamos estar más informado y para ello, me permito recomendar el libro de Juan Miguel Zunzunegui, Al día siguiente de la conquista (2025, ISBN: 978-8410940697)


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